Del Codo a la Mano: Los regalos de la unidad

POR CAMILA PERONI

Estamos en Navidad y como dijimos en un bonito video de la ACL, el mejor regalo es unirnos!

Pero claro que nos suena raro darle la mano a la competencia! Lo que pasa es que cómo están las cosas, no tenemos otra opción porque, o nos organizamos como gremio, o desapareceremos.

En los pasillos de las conferencias de locutores escuchamos, incluso con un tinte medio angustioso: “creemos una agremiación de locutores latinoamericanos”.

¿Y como por qué nuestro cambio de actitud? 

Porque ya nos apretaron el cinturón y nos dimos cuenta que con la mentalidad de escasez no había un piso: un “hasta aquí” complazco indefinidamente en condiciones, tarifas, contratos… en fin… en todo.

Nos pasó la de las esposas que dan hasta el alma por los maridos, perdiendo su identidad, esperando que ellos cuiden de ellas… hasta que un día se sienten abusadas y comienzan a buscar desesperadamente un rescate… cuando el problema de raíz es que ellas son quienes en principio no supieron poner sus límites, porque realmente no conocían su verdadera valía ni tenían claro qué era lo justo y correcto.

Y pues, más allá de “arrodillarse” ante quienes nos contratan, considero que por fin, el ejemplo de otros, nos está despertando, hacia el darnos cuenta de que no somos individuos solitarios, sino un tejido que requiere de la colaboración de cada miembro para mantenerse firme. 

Que nos necesitamos para establecer parámetros, estándares y buenas prácticas. Que nosotros mismos somos generadores de riqueza y que en la medida en que damos, recibimos. Es un gana a gana infinito. Además porque las reglas del juego son dinámicas y ahora, más que nunca, somos nosotros los empresarios que podemos nutrirnos unos a otros generando nuevas oportunidades laborales, abriendo la cabeza a que hay lugar para cada cual; y que así nos pongan a competir, nunca será comparable el producto que cada uno de nosotros ofrece. 

Nuestras voces tienen un sello personal que “le pega mejor” a cada pieza, convirtiéndola en una obra de arte, adornada y perfumada con el color de nuestra alma, convertida en voz.

Es ahora, más que nunca antes, el momento de la especialización. Hay muchos más formatos y modelos de negocios que requieren voces diferentes. 

Yo quiero compartir con ustedes algunos de los presentes que me ha obsequiado la unidad con mis colegas y, cómo el cambio de actitud (del codo de la supervivencia a la mano amiga) me ha generado muchísima más abundancia a pesar de la aparente crisis tarifaria de la industria.

Aquí van pues, unos cuantos regalitos de entre los miles que he recibido, perteneciendo a un tejido de amigos locutores:

Gracias a un colega conseguí vivienda en donde era muy complicado residir y más, empezando, sin historial crediticio. Hoy vivimos juntos y nos ayudamos. Nos conseguimos trabajo mutuamente y nos promovemos.

Gracias a una colega entré a una agencia de talentos a la cual le había escrito antes y no me habían puesto atención. Esa agencia fue la encargada de que yo me ganara un casting para una campaña con la que, literalmente me soñaba.

Gracias a otra colega conseguí la agente de la ciudad donde vivo. Ella llamó personalmente, me recomendó y me aceptaron casi que de inmediato. Esto es un gran logro ya que desde hacía mucho tiempo quería una agente y no podía entrar por no estar en la unión. Ella rompió la barrera por mí.

Gracias a otra colega, pagué la mitad en estadía para hotel en los congresos de locución y gracias a otra, conseguí descuento en la inscripción: ella me contó de un código y abrí la conversación en una red social donde muchos colegas generosos me compartieron el código de descuento para pagar la inscripción. Mejor dicho, me ahorré muy buena plática.

Y si de ahorrar se trata, gracias a otro colega tuve estadía gratuita y contacto con un montón de estudios en una ciudad costosísima. 

Eso, sin mencionar que una colega me compartió una idea de un nuevo nicho de negocio que nunca se me pasó por la cabeza y que ahora quiero explorar porque dimensioné la potencialidad del mercado. Y lo mejor, esa idea es única para cada cual. Su trabajo nunca se parecerá al mío porque cada una tiene cualidades completamente diferentes. La creatividad es lo que genera abundancia y diferenciación.

Gracias a otros colegas, pertenezco a una asociación internacional de locutores, que comparten información muy relevante para mi crecimiento laboral. Esa agremiación me introdujo a un grupo de personas muy generosas que me han ubicado en el mercado y me han ayudado donde muchas veces me había encantado con obstáculos. También ahí he conocido las diferentes culturas y prácticas laborales de todos los mercados en los que me he interesado y hasta algunos que no se me habían pasado por la cabeza. 

Y sí, esa asociación logró que yo entrara a otra red social donde he conseguido mucho trabajo.

Algo así como uno de mis mejores clientes en mi país de origen: vino gracias a la recomendación de otro colega.

Gracias a otra colega he cumplido el sueño de enseñar. Ella me brindó la posibilidad de explorar esa faceta y me encantó.

Gracias a esa misma colega, grabamos un video en YouTube que tiene miles de visualizaciones y nos ha hecho virales. Al punto que estamos pensando cómo seguir explotando la estrategia para branding y futuros negocios.

Gracias a un grupo de colegas, puedo saber cuánto cobrar cuando me llegan “perros verdes a cuadros”. Nos contactamos y todos opinamos hasta que desciframos las dudas, no sólo de tarifas y condiciones, sino también de entonación y cosas que me quedan grandes en su momento; especialmente en este mundo tan globalizado donde es valiosísima la información local de cada región.

Gracias a mis colegas, tengo a la mano una especie de directorio de locutores para poderle añadir valor a mi negocio, generando credibilidad en mis clientes e incluso nuevas unidades laborales.

Gracias a varios de mis amigos locutores, viajo tranquila porque sé que con su apoyo siempre hay un estudio disponible para mí, donde quiera que vaya.

Una vez un cliente nos quería poner a competir por precio entre colegas. Armamos un grupo donde pusimos un piso tarifario y el cliente comprendió que no podía ponernos a competir hasta quebrar nuestros precios. Fue bonito mostrarle al cliente que nuestro trabajo es valioso y que merece respeto.

Gracias a mis colegas, he recibido cartas de recomendación, nuevas ideas de negocios, equipos de trabajo… 

Una vez hasta produje una serie que requería de personas muy especializadas… he sido presentadora por recomendación de colegas.

De hecho, mi primer trabajo en radio llegó por la recomendación de colegas.

Para mi visa, he conseguido por medio de colegas, entrevistas valiosas en medios que me han generado credibilidad para los oficiales de inmigración.

Mejor dicho, lo que hay son ventajas! Y esto nunca termina. 

Qué bonito sería que nos diéramos cuenta de que no es la tarifa la que hace que seamos mejores. Es un conjunto de cosas que nos hacen únicos. 

La mentalidad del codo realmente es destructiva y pasada de moda.

Llegan los tiempos de la unión que hace la fuerza. Del trabajo mancomunado donde todos ganamos y crecemos juntos. Dónde confiamos que lo que a cada uno le corresponde, le llega; y aquello que no, simplemente se va para darle espacio a eso que es aún mejor.

La invitación es pues, a dejar de criticar el trabajo de otros y hacernos responsables en los grupos y asociaciones. Dar sin límites y dejar que lo mejor llegue, generando además un bienestar integral y una sensación de “propósito”, de realización personal por el hecho de florecer, también para otros. Dándonos la mano y siendo una unidad que bendiga y nutra este hermoso oficio que obedece a poner, no sólo el alma a la voz, sino a también a todo lo que nos rodea.

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1 comentario de “Del Codo a la Mano: Los regalos de la unidad”

  1. ¡Que gratificante es leer pensamientos tan positivos! Muy ejemplar esa filosofía de “DAR LA MANO… EN VEZ DE DAR UN CODAZO”. Me identifico por completo con esta idea, porque he sabido ser generoso en prodigar orientación, conocimientos, estímulo y motivación a los colegas que solicitan mi ayuda.
    El consejo oportuno, la crítica constructiva, compartir fuentes de trabajo; alegrarse y felicitar por los logros personales, familiares y profesionales; la valiosa asesoría a tiempo; compartir experiencias. Todo esto hace que nos sintamos orgullosos y buenos colegas.

    Hay que derrotar la envidia, el acoso, la humillación, la prepotencia, la arrogancia, el rencor, la intolerancia, el menosprecio, las acciones impetuosas ofensivas… y tantas otras cosas de las que muchos locutores nos hemos sentido víctimas.

    Bienvenidos: la solidaridad, la gratitud, la empatía, la generosidad, las felicitaciones, los abrazos y la armonía.

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